domingo, 23 de diciembre de 2012

Un día para reflexionar.


Uno de esos días que te dejan enseñanzas...

Subí a la micro lo mas apurada que pude, y sentada frente mio un caballero, con una gorra con la que quizás intentaba cubrir su rostro o cuidar el poco pelo que le quedaba.
Miraba con inquietud, de un lado hacia el otro, como un niño de cinco años que tiene ganas de preguntar todo sobre la vida, en su mirada se veía cierta ternura y un poco de incomprensión  nadie le miraba, todos corrían la cara, o intentaban mirar hacia otro lugar, se ponían nerviosos, y evitaban el tema.

El hombre de ojos saltones, pequeña nariz y mandíbula fuera de lo común. Se sorprendía con cada acto que sucedía, e intentaba sonreír.
Lo observaba y miraba como se movía  de un lado hacia el otro, por un momento note que el chófer se dio cuenta que yo le prestaba demasiada atención al pasajero.
Me dieron unas ganas inmensas de abrazarlo, o de conservarle  simplemente compartir un saludo. ¿porque no lo hice? creo que estaba demasiado pendiente de lo que el estaba haciendo, y no quería desorientarlo del camino.

Podría apostar que a mucha gente le cuesta tratar con el, la micro no iba demasiado vacía  pero su puesto compañero iba desocupado.

La gente se sorprende de algo distinto, de algo que no ve a diario y tiende a evitarlo, como si fueran un mal, como si fuera un castigo de dios.
Pero es que no se dan cuenta que es un alma mas ?, como cada uno de nosotros y aun así les ignoramos. Y me pregunto, que tan fuertes son para poder vivir en un mundo lleno de prejuicios y malos tratos en que ni uno mismo se puede respetar.

Siempre he admirado a las personas que surgen y tienen alguna falencia física o psicológica  nosotros lloramos al mas mínimo derrumbe y ellos.... acostumbrados a la vida.

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